CALIGRAMA | MISTERIO Y SUSPENSO | 208 PÁGINAS | 2017
Hace tiempo que Rubén Alday busca refugio en el fondo del vaso. Sus tiempos de escritor de éxito han quedado atrás y solo el alcohol logra llenar su vacío. Por eso acude cada tarde al mismo bar en busca de la anestesia que le calme el dolor. Y todos los días la chica de mirada triste se sienta frente a él, escondiendo su pena tras un libro.Poco a poco el novelista acaba idolatrando a esa curiosa musa, hasta que descubre que ella es su última oportunidad para escapar del abismo. Pero cuando al fin reúne valor para hablarle, la chica no se presenta en el bar. Al descubrir que su musa ha sido asesinada, Rubén inicia una desesperada investigación para encontrar al culpable y vengar su muerte.
Link para conseguir ejemplar: En el fondo del Vaso.
Antes que nada, quiero agradecer Edición Anticipada por haberme dado la oportunidad de leer este libro. Aunque en un principio la verdad no me llamó tanto la atención por la portada (la mayoría me entra por los ojos, lo admito jajaja). No es de lo que más me hubiera gustado para el libro, a pesar de que sí transmite un panorama de desolación, desazón y desesperanza que en todo momento el libro contiene, sobretodo por parte del protagonista quien es el personaje que más llega a sufrir.
Rubén, como acabo de decir, es un personaje que está atravesado por la tristeza. Ya sea por una cosa u otra, siempre el panorama se ve negro para el personaje principal. Desde el inicio de la novela se puede ver que posee unos problemas con el alcohol. El autor ha logrado demostrar esta adicción de una manera en la que se entiende que el alcohol puede llegar a ser la consecuencia de intentar olvidar. En otras palabras, el vicio de Rubén en un principio es parte de su propia vida, casi que diría su único acompañante dentro de la soledad que embarga toda su vida que tiene el objetivo de olvidar todo el pasado. Esto se agrava después de la muerte de Triste… Ya que la he tomado a ella, quiero admitir que me ha encantado el nombre que le ha colocado el autor a este personaje. Creo que toda la novela tiene una conexión importante con las metáforas ya sean los nombres de los personajes (por ejemplo este mismo de Triste, que tiene una connotación muy fuerte, casi como un reflejo de la misma persona de Rubén), sino que también la historia es una metáfora en sí misma.
Casi como una superación de vida, en esta novela se toman cuestiones que creo que intentan advertir al lector de manera muy indirecta, casi sin demostrar demasiado lo que intenta dejar plasmado en nosotros. Esas palabras silenciosas, el “qué hubiera sido”, los abandonos constantes… Todo esto se entremezcla y entreteje en la novela para marcar rotundamente al personaje principal, quien termina en una depresión peor debido a las oportunidades perdidas en su vida, mucho peor cuando se pierde esa última ocasión: Triste, su musa. Este libro toma unos temas bastante interesantes y los traslada a metáforas que nos ayudan a comprender de una manera poética situaciones banales del día a día.
El espacio en este libro me ha dado una sensación de pérdida y despedidas constantemente. Algo que me ha gustado experimentar ya que el autor logra transmitir los sentimientos con pocas palabras, me hizo sentir todo por lo que pasaba el personaje y me vi muy identificada. Ese es uno de los puntos a favor más importantes, me gusta poder meterme de lleno en la novela, poder sentir lo que los personajes van pasando escena tras escena, cosa que se ha logrado transmitir muy bien. En cuanto a los escenarios, creo que el que más me ha gustado ha sido el bar. Rubén pasa todos los días con su tristeza, embarcándose a la adicción al alcohol siempre observando de lejos esa musa perfecta, soñado con ella. El bar es un lugar de aceptación mutua pero también de una franqueza acerca de sí mismos, en este sitio no pretenden ser alguien más, son completamente ellos en todo sentido. Creo que es un espacio que está muy bien trabajado por el autor y que se podría analizar profundamente pero en esta publicación me quedo solo con lo superficial.
Por último, quiero aclarar que en este libro se toman elementos policíacos. A mí el género policial me fascina, aunque no suelo tocarlo mucho debido a mi falta de tiempo, pero cuando lo hago siempre le tomo el debido respeto. Los autores tienen un trabajo bastante difícil al pensar estos tipos de libros y me gusta ir descubriendo de a poco todo. Si bien no creo que sea el principal tema de la lectura en este libro, sí ha tenido un peso y me ha llevado a una lectura un poco más rápida, ágil, en la que me ha gustado mucho meterme.
En fin, esta novela está cargada de sentimientos melancólicos con un tintes sombríos y espesos que el autor supo manejar a la perfección. Posee una lectura ágil que ayuda además con los elementos policíacos que se entremezclan en esta obra.



